martes, 3 de noviembre de 2015

Montefrío está de moda



Granada ha sido siempre inagotable fuente de inspiración. Hasta su Alpujarra se marchó Gerarld Brenan, Don Gerardo para quienes fueron sus vecinos en Yegen, en busca de tiempo para leer y caminar, sus dos grandes pasiones. Gracias a este escritor y a su obra Al Sur de Granada, fue popularizada en todo el mundo la Alpujarra, sus gentes, sus paisajes, su forma de vida y costumbres. 

En la película del director Fernando Colomo con el mismo nombre, basada en esa obra, podemos disfrutar de paisajes que los granadinos sureños conocemos bien. La playa de la Rijana, donde Brenan y su amante se bañan desnudos  con los amigos ingleses del escritor, el pueblo de Yegen, con esos pasadizos blancos tan característicos de los pueblos alpujarreños y la sierra, cuyas tierras recorre Brenan en esas apasionantes caminatas diarias que relata. Y no solo fascina a quienes desconocen aquellos parajes, sino también a los que amamos la tierra donde vivimos. A mí me emocionó oír mencionar a Motril en varias ocasiones en la obra de Brenan, así que imagino lo que han debido de sentir los montefrieños al oír tantas veces mencionar su pueblo en la televisión, en la prensa y en las redes sociales.

Los pueblos de Granada y sus gentes inspiran historias con alma, espejos donde se mira la belleza, presumida y coqueta, retratos y marcos incomparables donde se funden el mar y la sierra y testigos de embriagadores encuentros a la luz del cálido abrazo del sol.  
 
Granada cautiva, por ser un mirador en sí misma, por su gastronomía que conserva en la memoria el paladar, y por la historia viva que se admira en tantos rincones de su geografía. Y así, y por incontables razones más, la provincia granadina siempre es y será noticia, merecedora de reportajes y crónicas y protagonista de poemas, teatro y danza. Granada celebra que ha vuelto a ser objeto de otro reconocimiento más por su belleza y magnetismo. 



“Encajada entre dos profundos tajos, Montefrío sorprende por su silueta fortificada que se recorta en el cielo y que muestra la importancia que tuvo como puesto fronterizo del reino de Granada. A su alrededor, peñas y riscos calcáreos donde abundan los vestigios de asentamientos neolíticos”.



Así describe la sección Viajes de National Geografhic a Montefrío, que ha sido incluido en el ranking de los diez pueblos con mejores vistas del mundo (el único español que figura en dicha lista). La noticia ha corrido como la pólvora estos últimos días por las redes sociales y medios de comunicación, lo que ha generado alegría y expectación entre sus vecinos y visitantes. Sin embargo, como cuento más abajo, han sido muchas las ocasiones en que la localidad granadina ha sido noticia. 

 Montefrío en la Revista Pronto, octubre 2015

Antes, quiero contaros por qué conozco este pueblo y las razones por las que me gusta hablar de él. 

Y es que el destino siempre es el dulce culpable de que conozcamos rincones, parajes, pueblos y ciudades que nos roban el sueño.  Y el destino quiso que mi hermano se enamorara de una montefrieña para que yo, y en extensión toda mi familia, conociera este pintoresco pueblo de Granada. Tanto, que para nosotros hace varios años que se convirtió en visita obligada al menos dos veces al año. 

Hay varias entradas para acceder a él, para llegar a la que más me gusta hay que pasar por un tramo de curvas. A mí, que me mareo fácilmente, se me pasa el efecto cuando lo veo aparecer. El Centinela, la antigua fortaleza encaramada en un risco, me saluda en cuanto quedan escasos kilómetros para llegar. Desde la pequeña distancia que parece separarnos, la villa se impone ya al paisaje y deja asomar innumerables signos de historia. Otra vista que enamora, sin duda es la más famosa, es la que ofrece el mirador.

Montefrío, septiembre 2012

Otro de los monumentos que dejan sorprendido al turista que visita Montefrío es la Iglesia de la Encarnación. Terminada en 1802 y cuyo precedente es el Panteón de Agripa en Roma (ambos tienen en común una cúpula completamente redonda), allí  celebramos en 2013 la boda de mi hermano Antonio con Silvia. Es por eso que ya este pueblo entró en mis recuerdos más especiales. 

Gracias, por ejemplo, a estudios arquitectónicos como los de Javier Jiménez en 2008 que se puede consultar en la web del Ayuntamiento, podemos conocer muchas curiosidades de este templo, como que tiene una torre rematada en una pequeña cúpula similar a la de otros templos diseñados por Ventura Rodríguez y dirigidas por Lois de Monteagudo, como la de Vélez de Benaudalla por ejemplo. Por todas estas razones, y muchas más, el atractivo arquitectónico de una de las siete villas de Granada (nombradas por los Reyes Católicos) es incuestionable.

Pero no es la primera vez que Montefrío aparece en los medios de comunicación para despertar nuestra curiosidad por conocerlo, ni mucho menos ha sido National Geographic la primera o única publicación que se ha hecho eco de las andanzas de sus gentes y paisajes así como de su potencial proyección turística. El  11 de marzo de 2010 ya pudimos leer en ideal.es que más de diez parejas japonesas venían expresamente a Granada para casarse por lo civil en el antiguo convento de San Antonio de la villa. Y no fueron las únicas, ya que existe desde hace unos años una interesante y curiosa conexión entre el país nipón y este pueblo granadino y son muchas las parejas que viajan hasta la localidad para sellar su amor.  

En viajablog.com, el 20 de junio de 2012, publicaban un post en el que explicaban que fue el profesor de la Universidad de Yokohama, Yuri Oyama, el que mostró los encantos montefrieños en su país, ya que en 1981 visitó Montefrío y, tres años después, publicó sus fotografías en un libro que, por lo visto, dio fama a la villa entre los japoneses. En cualquier caso, resulta muy divertido y curioso ver las escenas de tantas y tantas parejas japonesas dándose el sí quiero y capturando el feliz enlace en el mirador de la localidad. 



Todas estas noticias que han dado fama a este pueblo granadino, de algo menos de 6.000 habitantes, son seguidas por una comunidad social de Facebook, Patrimonio de Montefrío, que ya atesora más de ocho mil seguidores, otra prueba más de la repercusión mediática y tirón turístico que se ha ganado la localidad gracias a todos los atractivos que posee. 

No me extraña que recientemente el cocinero Carlos Arguiñano haya dado a conocer públicamente, a través de su programa de cocina, su intención clara de visitar próximamente esta preciosa villa granadina. Os aseguro, sin miedo a equivocarme, que quedará prendado del sabor de su aceite, su queso [en diciembre de 2012 Granada Hoy en su edición digital publicaba: “Un queso de cabra montefrieño ha sido elegido como el mejor queso del mundo en la última edición de los World Cheese Awards, el mayor certamen de este sector a nivel mundial, celebrado hace unos días en Birmingham (Inglaterra). El queso montefrieño también recibió el premio a los mejores quesos españoles en el año 2001”] los espárragos, la aceituna y los productos ecológicos, entre otros, y muchas más maravillas culinarias que pueden degustarse en este pueblo que tantos corazones ha robado, y si no, que se lo pregunten a mi hermano.

Gracias especialmente a mi cuñada Silvia y sus hermanas, Inma e Irene, y a toda su encantadora familia que respira cada día el despertar de esta villa tan distinguida y reconocida, puedo decir que disfruto de Montefrío siempre que puedo. La hospitalidad con la que siempre me han obsequiado se compenetra a la perfección con el magnetismo del pueblo, la consecuencia es que, inevitablemente, siempre tengo ganas de volver.

domingo, 25 de octubre de 2015

Notas desde la terraza



La última escena de la película llega a su fin, pero me quedo escuchando la música que acompaña a los créditos. Acerco el  móvil con el shazam activo, me gusta la melodía. Soy fan de esta aplicación para el móvil, es un chivato de las emociones. Y el momento es perfecto. Estoy sola en casa y nadie me va a decir eso de –cambia, que ya ha terminado. 

Nunca he entendido esa prisa por cambiar de canal ni por salir del cine cuando la pantalla se pone en negro, justo tras la última secuencia. La película nunca termina mientras dura la música, de hecho, la melodía que suena de fondo durante la última escena es la que luego sube de volumen con el The End. La canción, por cierto, se llama Same mistake, de James Blunt, que habla sobre las segundas oportunidades y sobre los errores que cometemos.

La película ya quedó en segundo lugar, Blunt ha vuelto a mi vida con su limpio acento británico y ya estoy viajando por melancólicos paisajes verdes ocultos bajo hojas amarillas. El poder de la letra de una canción es hacer que cada uno se marche lejos, a veces a sitios insospechados. Empieza la canción y la imaginación se pone en marcha, imparable y arrolladora.

……….
I´m not calling for a second chance,
I´m screaming at the top of my voice
……….

La película ya ha acabado oficialmente y me invade una extraña sensación. Cuando una película me ha gustado me da cierta pena cuando termina, tener que decir adiós a algo que te ha hecho sentir bien siempre cuesta. Lo bueno es que puedes volver a ver esa misma película tiempo después, revivir con mayor intensidad esos sentimientos que te produjo la primera vez. Te fijas en detalles que antes se te habían escapado, valoras más la historia, le encuentras enfoques distintos, entiendes mejor la intención del guión, aprecias la fotografía, los detalles del atrezzo, etc. Las segundas oportunidades son poderosas.

Pero, aunque puedes ver la película de nuevo, los momentos no vuelven a ser los mismos. Ellos siempre son únicos por sus particulares modos de sorprendernos. Es verdad que hay veces que no gustan los finales, ellos siempre te obligan a tener que plantearte un nuevo comienzo. Pero, ¿Qué historia vendrá ahora?. Nuevos retos. Nuevas ilusiones, o quizá las mismas de antes que se mantienen encendidas como esas velas de broma que, por mucho que soplas, nunca se apagan. Jamás una broma había sido tan magnética

La última nota suena y la cola de renglones blancos desaparece en la pantalla. Miro hacia fuera, el sol aún brilla en la terraza y decido salir a leer un rato. Un amigo de bigotes tristes y ojos marrones me mira desde el nuevo escenario. Pongo el cojín en el suelo, me apoyo en la pared. De frente y al fondo está el mar que deja de absorber todo el protagonismo cuando mi amigo se sienta a mi lado. 




Las visiones que se habían entrelazado en mi cabeza se esfumaron vencidas por el momento. Creo que los rayos directos del sol, ya casi sin fuerza, adivinaron que los necesitaba para volver a coger impulso, y aguantaron un rato más para iluminar las páginas del libro que se posaba sobre mis rodillas. Me gusta creer que algo hermoso e “imposible” puede suceder. 

Mi amigo parecía disfrutar mucho con el paisaje, tanto, que su porte me hipnotizó por un segundo, asi que lo inmortalicé para la posteridad. Su pelo brillaba y sus orejas descansaban con el silencio momentáneo. Poco a poco lo fui entendiendo todo, el nuevo comienzo había resultado ser la mágica antesala de otra historia tranquila y reveladora. 

La película terminó y otra comenzó, la vida siempre continua.
 

martes, 6 de octubre de 2015

Mi constelación en Madrid

Iba en el metro de Madrid camino de una "estrella" y escuché la palabra casting. Reaccioné de manera automática, como si alguien hubiera pulsado un botón en alguna parte de mi cuerpo para ponerme en alerta. Rápidamente, inspeccioné la multitud de aquel vagón en hora punta. Descubrí a una chica y un chico hablando sobre entregar un storyboard, supuse que habían sido ellos. Al acercarme a la puerta para salir, ella le enseñaba algo a él en su móvil y opinaban sobre unos actores. 

Éste ha sido una de las anécdotas de mi "búsqueda de estrellas" por Madrid, y es que, cuando te recorres la ciudad buscando una oportunidad laboral todas las señales te ponen alerta.


Aunque mi viaje fue fruto de un impulso, como buena Aries, antes de llegar a la capital española debía preparar bien mi plan. La improvisación no iba a ser una buena idea, sabía que todas mis estrellas (las localizaciones donde quería ir a dejar mi currículum) iban a estar lejos y por lo tanto me llevaría mucho tiempo llegar a ellas. Necesitaba organizarme con herramientas que me facilitara el trabajo. Así que señalé los destinos de una manera muy especial en mi cuenta de Google Maps. Debíamos elegir entre las opciones de la aplicación y lo tuve claro. 

-Me gustan más las estrellas, le dije a Ricardo (el ángel que me ha ayudado a planificarme). 
Le dimos diferentes colores, registramos las direcciones, webs y teléfonos... et voilá, listo, la constelación era una realidad. Qué título tan bonito para contar esta historia de instantes importantes. Me encantan las ideas que nacen así. 

Había otras cuestiones como por ejemplo cómo iba a aprovechar y gestionar mi tiempo (en alguna ocasión pasaba 45 minutos en el metro y otros 15 andando). Acompañándome en cada pequeña escala, otra gran historia de Albert Espinosa.
“Creer y crear están muy cerca, a sólo una letra de distancia, asi que si crees en los sueños, ellos se crearán

Se trataba de El mundo amarillo, otro de sus best seller. Él me ha traído hasta el fin del trayecto, acompañándome de principio a fin.


Mientras buscas también es importante estar informado a través de la prensa. Durante mi viaje leí un artítulo de John Carlin en el El País que me fascinó. Se llamaba La conquista de la felicidad, y en el este periodista británico asegura que “la infelicidad viene cuando uno genera expectativas que no puede cumplir”. 

Y es que el también escritor viajó a Paraguay para descifrar el enigma de porqué este país sudamericano está considerado, desde los últimos tres años, y según una encuesta global, el más feliz de la tierra. Descubrió que en guaraní, que es la lengua que casi todos los paraguayos hablan, no existe una palabra concreta para “mañana”, lo más parecido al concepto es Koera que significa “si es que amanece”, “lo cual se traduce en una actitud de no agobiarse por lo que pueda pasar en el futuro”, explicaba Carlin. Es un buen consejo y una perfecta receta para dejar que el universo fluya a tu favor.

Si estás buscando trabajo seguro que te han dicho alguna vez que ya no se estila ir en persona a entregar currñiculum, que es más efectivo por internet, otros dirían que para qué si, como el tuyo, reciben cientos. Es importante que cada uno tenga su propia forma de luchar por su sueño, de buscar su propio azar. Yo me guio por lo que siento y por lo que necesito hacer para ser feliz, como en esta ocasión en que me marché a Madrid. Es esencial que cada uno tenga sus propias estrellas, sea en la ciudad que sea y sea lo que busques en la vida. 
Y sí, opino que es importante ir en persona a entregar tu currículum, y la razón os la explico aquí.
“Solo cojo sueños que abrigan por las noches”, como decía el grupo La Fuga en su canción.
Me encanta el concepto tormenta de ideas, me gusta tener que inventar e idear nuevos proyectos para hacer lo que me gusta, me gusta el soldadito marinero y su lágrima en la arena, que nazca una planta en el asfalto, que me abracen por que sí, la banda sonora de El Piano mientras como algo rico, un te quiero de alguien al que sabes que le cuesta demostrar cariño, querer que un día o noche no acabe nunca, tener miedos y vencerlos, desear que el mundo se pare en un instante, el dibujo de las nubes sobre un paisaje amarillo y rojo y un campo de lavanda o amapolas en medio de la nada.






No sé de quien es la frase, pero apareció por casualidad durante el viaje a Madrid. Lo mágico es que yo no creo en las casualidades

Brindemos por las estrellas alcanzables



lunes, 28 de septiembre de 2015

Nada es imposible




Hace unos días pude ver un reportaje sobre residentes españoles en Edimburgo. Ellos habían tenido que emigrar para encontrar trabajo y poder hacer una vida digna junto a su familia. Era el caso de una mujer que vivía allí con su hija. Contaba que había tenido que ir acortando sus visitas a España para ver a su familia, porque su niña no soportaba estar en el extranjero y lo pasaba fatal cada vez que tenía que arrancarla de sus raíces. Confesaba que ya prácticamente no pisaba tierras españolas porque ya se había vuelto insoportable la despedida. Para ella tampoco estaba siendo fácil, tenía tatuado en su piel su deseo de ser capaz por ella misma de sacar adelante a su familia y se negaba a recibir ayuda de miembros de ésta que tampoco estaban bien económicamente, y esa razón le movía a seguir allí, en el país que le había tendido la mano y que le había dado trabajo.

Me pasa a menudo, que me meto mucho en la pantalla de la tele cuando estoy viendo y escuchando historias que me llegan especialmente. Así, no pude evitar las lágrimas al ver llorar a una joven que, profundamente angustiada, relataba todas las cosas que se estaba perdiendo de su tierra natal, a la que adora. Ella también había encontrado una oportunidad en Edimburgo, pero le pesaba mucho perderse tantos momentos de su familia y amigos, simplemente, el día a día en su hogar. Algo que reconocieron prácticamente todos los entrevistados, por lo que no pude evitar acordarme de los amigos que tengo en el extranjero y a quienes seguro les está costando, en mayor o menor medida, estar lejos de los suyos aunque no lo expresen constantemente por no ahondar en la herida.

Hemos vuelto a nuestro pasado no tan lejano, cuando familiares se marchaban a países como Francia o Alemania a “buscarse las habichuelas” como se dice por aquí. Mi padre, ya jubilado, de niño tuvo que dejar muy a su pesar los estudios para trabajar, sin embargo, hoy reconoce que “nunca ha vivido una crisis como ésta”. Que alguien que se emociona tanto relatando su infancia y la situación de desolación en la que vivió esos primeros años de juventud te diga eso me ha dado mucho que pensar.



Estamos en crisis de todo: empleo, educación, sanidad ... Y, a día de hoy, uno de los pocos lugares que nos sirve para sortear la crisis es el campo, al que hay que pedirle perdón por haberlo tenido tan olvidado, y por sólo acordarnos de él en las malas épocas, a pesar de ser el que nos alimenta y nos da tantas alegrías. Trabajo sacrificado sí, pero el que nos ofrece un puñado de habichuelas para echarnos a la boca. Yo le estoy muy agradecida al campo y a las cooperativas que, mejor o peor, están dando estabilidad a muchas familias ofreciéndoles un sueldo para subsistir. 

Aunque he trabajado últimamente envasando alimentos, estudié Periodismo y he sido locutora de radio, presentadora de tv y de eventos, redactora y colaboradora en prensa y sigo luchando por una nueva oportunidad laboral en el mundo que más me gusta. Supongo que es muy difícil a día de hoy que te paguen por hacer lo que más te gusta, pero como siempre digo, no hay nada imposible, y en esa escasa probabilidad me refugio

He vivido muchos años de contrastes, de verme paletizando, destriando cherry o fregando máquinas y en pocas horas presentando un evento o ejerciendo de pregonera en unas fiestas, repartiendo publicidad o, al cabo de un tiempo, llamando a clientes por teléfono para venderles bonos viajes. Pero la crisis nos está haciendo aprender a explotar nuestros recursos, crecer a ritmo vertiginoso y apreciar mucho las pequeñas oportunidades que salvan nuestro día a día. Algo bueno tenía que tener. Es el vaso medio lleno de la crisis, el que siempre debemos preservar para no morir en el intento. 

Una de las cosas que peor llevo es cruzarme en mi camino a personas que me hacen sacar el lado negativo de las cosas y me hacen perder mi tiempo. Hace poco, tuve una entrevista de trabajo donde un hombre muy bien trajeado, y con un guión perfeccionado hasta la médula, mirando mi currículum me felicitaba porque me había reciclado, un concepto muy en auge últimamente para los que estamos dedicándonos a otras labores que nada tienen que ver con nuestra experiencia anterior o nuestros estudios. Toda la entrevista fue un intento de manipularme psicológicamente. 

Durante casi una hora de reloj estuve escuchándolo hablar de su empresa y haciéndome preguntas muy personales sobre mis sueños de periodista, para luego influenciarme sobre la necesidad de seguir en el camino que había emprendido “de reciclado”. Pero tuve que acabar preguntándole en qué consistía el trabajo porque en todo ese tiempo ni siquiera me lo había dicho. Yo había ido con el propósito de buscar trabajo en TV pero estaba dispuesta a escuchar la propuesta diferente con la que me había topado. Ya con dolor de cabeza, con la mano del señor ya tendida despidiéndose, y después de insistir en mi pregunta (porque no me dejaba hablar) me enteré que se trataba de ser azafata de stand. Y le diría yo, ¿qué malo tiene que lo expliques tal cual?. Se notaba demasiado que había mucho que ocultar. Salí por la puerta agotada y enfadada por encontrarme a tipos así que hacen que te cueste recuperar tu mentalidad de querer trabajar en cosas diferentes y diversas dignamente.

Volviendo a lo que decía antes, y aun más si cabe después de este tipo de anécdotas, le estoy muy agradecida al campo. Nieta e hija de agricultores, en estas tres campañas anteriores como manipuladora de alimentos y mozo de almacén he aprendido lo duro que es trabajar de él. Es cierto que el trabajo del agricultor que se enfrenta a madrugones y a la climatología no está siempre justamente recompensado debido a los altibajos del mercado, pero pueden contar casi siempre con un sueldo digno o medio-digno, como en todo en la vida, siempre se viven unas épocas más favorables que otras.