Si los pensamientos fuesen capaces de calentarme podría despojarme de la coraza de felpa de esta bata de
invierno. En este frío Enero, pocos se están
librando de los más variados fenómenos meteorológicos. Pero, aunque lo hagan mis manos, la rutina no se congela. Vuelve y, con ella, el tiempo libre del que sigo disfrutando en este arranque de
año.
Con frío o sin él, mis dedos siguen reclamando renglones que cuenten historias. Y siempre existen lecturas pendientes. Las historias que vives, las que lees. Todas ellas acaban con puntos suspensivos. Nunca queremos que se acabe lo que nos hace sentir bien. Y los libros lo hacen.
Empezó el 2018 y quería
hablaros de algunos libros que me leí el año pasado. Con todo el tiempo que he tenido libre podría decirse que cogí carrerilla. Os cuento cuáles son por si os apetece
también leerlos. La mayoría los saqué de la biblioteca.
También uso los libros como decoración. Ponerlos encima de una mesa me parece una gran idea para crear un ambiente más acogedor y cálido, además de que me resulta agradable a la vista. Es como encender una vela en la mesilla mientras cenamos o vemos una película. Siempre hay algún instante en el que te reclama.
No recuerdo con exactitud el orden en el que me los he ido leyendo pero esta lista más o menos es fiel a esa cronología.
También uso los libros como decoración. Ponerlos encima de una mesa me parece una gran idea para crear un ambiente más acogedor y cálido, además de que me resulta agradable a la vista. Es como encender una vela en la mesilla mientras cenamos o vemos una película. Siempre hay algún instante en el que te reclama.
No recuerdo con exactitud el orden en el que me los he ido leyendo pero esta lista más o menos es fiel a esa cronología.
Fue el primero que leí
en 2017, en Navidad. Lo tenía en casa y me gustaba la autora por otros títulos
de ella que había leído y siempre tenía éste en mente por ser una de sus obras
más famosas y reconocidas. Me atrapó desde el principio por contener una historia
familiar complicada y a la vez fascinante. Los expertos la sitúan dentro de lo que se conoce como realismo mágico. El nombre de esta corriente ya tiene intrínseco la esencia de la propia novela.
NO
SOY UN MONSTRUO, Carme Chaparro
Tuve la suerte de
conocer a Carme en 2014. El destino quiso que me comprara este
libro cuando, viajando en metro nos bajamos de improviso
en Plaza Callao al oír que Carme estaba firmando en la calle, muy cerca de
allí. Cuando llegamos me acerqué al stand y lo compré. Me aproximé a ella y, después de charlar juntas y rememorar
viejos tiempos me dedicó el ejemplar. Me pareció cercana y encantadora. Fue uno
de los días que recuerdo con más cariño del 2017. Cuando llegué a casa me puse
con él y lo acabé en pocos días. Si os gusta el género thriller os encantará. En redes sociales ya ha dicho que se encuentra inmersa en la segunda parte.
Premio Planeta 2016.
Este libro me lo regaló mi amigo invisible la pasada Navidad y me gustó mucho,
aunque se hace pesado a veces sobre todo con las descripciones de los paisajes. Aún así, merece la pena acabarlo. Me pareció una historia que atrapa sobre todo
desde mitad del libro cuando la trama se precipita hacia un final trepidante.
LA
ISLA DE ALICE, Daniel Sánchez Arévalo
Finalista del Premio
Planeta 2015. De este libro me quedo con el final. Me pareció algo denso en la
lectura de los primeros capítulos en cuanto a que la protagonista se obsesiona
un poco con el espionaje a sus vecinos, aunque sus motivos son poderosos. El
resultado de su investigación nos lleva a una historia humana que cautiva cuando llega a su
desenlace. No te lo esperas y te deja muy buen sabor.
CICATRIZ
y EL PACIENTE, de Juan Gómez-Jurado
Los comento juntos
porque el que conoce alguna de estas obras cae irremediablemente en la
necesidad de leerse la otra. Ambas, a mi parecer, son obras maestras. Me
cautivaron, me dejaron enganchada hasta el final y sin darte cuenta los
terminas en un abrir y cerrar de ojos. Las historias en ambos casos arraigan
fuertemente en el lector, que queda fascinado sin remedio hasta el final. La
ironía en la manera de narrar y el enfoque psicológico
de las tramas es algo que se queda para siempre en la memoria del lector. Si
tengo que escoger, sin duda, me quedo con El Paciente.
LA
PRINCESA DE HIELO, Camilla Läckberg
Editada en más de 30
países, esta novela se centra en un terrible asesinato que sacude la vida de
una pequeña población. Habla de hasta donde es capaz de llegar una familia para
guardar las apariencias. Los secretos familiares amarran fuertemente la trama
de este libro en el que ansías
llegar hasta el final desde el primer capítulo. En ella, todos los
personajes son capaces de crearnos confusión, intriga y misterio a partes iguales.
Finalista del Premio
Planeta 2012. Es una historia confesional muy divertida en la que encuentras
frases y episodios que te hacen reír y solidarizarte con la protagonista. Es una historia con la que podemos
sentirnos identificados. Es muy fresca, preciosa y fácil de leer y que
conquista desde la sencillez del relato y la imaginación de la autora.
MEMORIAS
DE UN GITANO, Manuel Ganivet
Me encanta cómo está escrita. El que uno de los personajes de la historia sea
periodista y que esté ambientada en Granada, relatando las
costumbres y los paisajes de la época, ha sido el broche de oro a una
desgarradora historia humana que emociona a quien la lee,
haciendo justicia a José Bermúdez, una víctima terrible de los prejuicios
y la guerra civil.
Y, entre las lecturas con las que quiero empezar este 2018 están los últimos libros de Albert Espinosa, el archiconocido Gente tóxica o algunos de Máxim Huerta.
Entre medias, siempre la rutina.
Entre medias, siempre la rutina.
El frío me hace mirar por la ventana. Solo hay silencio y las copas de los árboles, insonorizadas desde aquí, inventan alguna danza. Al fondo se ve parte de
una montaña y el dibujo de las ramas parece caer sobre su ladera. Por un momento me
parece ver a dos montañeros bajando por ella. Hasta que el viento vuelve a
mover las ramas y me doy cuenta de que eran las propias hojas las que creaban la ilusión óptica. ¿Qué significará?. Supongo que es tu parte infantil la que te hace mirar así, como cuentan en El Principito.
Hace poco leí:
“La misión de un novelista no es relatar grandes acontecimientos, sino hacer interesantes los pequeños”.
(Schopenhauer)
Particularmente este año, los libros me han animado más que nunca a escribir. Está claro que una afición tiene el poder de crear vida, de servir de inspiración. De mejorar la tuya, de hacer más especial tu mundo interior. Al fin y al cabo, estamos hechos de emociones. Y un libro intenta apuntar hacia ellas. Localizarlas y dejarlas a merced de tu imaginación.
(Si os apetece compartir vuestros libros favoritos o lecturas recomendables encantada también de que comentéis abajo para instercambiar impresiones)
Feliz 2018 de lectura