viernes, 1 de febrero de 2013

Pequeños placeres

Me pregunto a menudo qué gracia tendría la vida si no le diéramos de vez en cuando pequeñas dosis de alegría y caprichos sencillos. Después de las largas jornadas de trabajo, a mi me resucita una duchita con agua bien caliente, para después ponerme ropa cómoda y tener un pequeño descanso, que no está mal para empezar. Hoy por ejemplo la sorpresa me la ha dado mi chico, que se ha presentado en mi casa por sorpresa y ha compartido conmigo un rato de relax. Ayer, un ratito con las amigas para ponerse al día... Y así cada día inventando algo para disfrutar de buenos momentos.

En el trabajo una también se puede dar un ratito de respiro ;) por eso siempre procuro llevar alguna chocolatina en el bolso, que eso siempre viene bien para reactivarse.

Por cierto, de casualidad, ayer me dí un pequeño capricho, encontrando, enterrados en una gran caja de cartón, dos libros con muy buena pinta, por solo 1 euro cada uno¡¡



Estaba dando una vuelta por Alcampo y me topé con las ofertas de todo a un euro. Como siempre, a mi me gusta lanzarme a la busca y captura de algún libro/dvd que me llame la atencíón. Aunque la gran mayoría de libros que había allí dentro no merecían la pena, siempre hay algunos tesoros enterrados.


domingo, 20 de enero de 2013

Fin de la semana

Después de 9 horas diarias de aguantar lo imaginable, dentro de un almacén repleto de mujeres que ya han ido y vuelto cuando yo estoy apenas de camino y que, sobre todo al principio, miraban mal o ni me respondían al darles los buenos días, de personas a las que sólo me une una bata azul marino y un gorro blanco, el cual, a pesar de todos mis esfuerzos no logro mantener en su sitio y siempre me deja el pelo extrañamente aplastado, termina una semana agotadora.

He estado exprimiendo los ratos libres, aprovechando los minutos justo antes de la entrada y posteriores a la salida del trabajo e intentando no dar cuenta de todo lo que me pierdo, una especie de preocupación sin sentido que me acecha por la noche en forma de sueños absurdos que luego me dejan ojeras y bolsas ante el espejo. Los primeros días eran peores...tenían relación con cajas de aguacates. Mi madre me pilló una vez, en mitad de la noche, hablando casi sonámbula, gritando que si está caja por aquí o por allá. 

Con el día a día, con el esfuerzo y trabajo, parece que ya mis compañeras no se fijan tanto en las que somos novatas, porque estamos demostrando que allí todas arrimamos el hombro por igual, que, nos guste o no, no deja de ser trabajo y que no estamos allí dentro para pasearnos, sino para hacerlo lo mejor posible. Pero en ocasiones no pueden evitar dejar aflorar sus chillidos, regañarnos cuando hacemos algo mal (por inexperiencia, porque allí nadie apenas te explica nada) y de espetar quejas. Yo me quedo con lo mejor, que son los momentos de risas con las que si te muestran compañerismo, y con las que da gusto comerse el bocadillo en el descanso de la faena.

El sábado nos dieron una alegría, no teníamos que echar las tan odiosas 9 horas y pudimos salir a las 8. Regresé entonces al cortijo, donde había dejado horas atrás a toda la familia, a punto de dar cuenta de una buena comilona que, había visto ir haciéndose poco a poco en el fuego de la chimenea mientras me preparaba para irme al trabajo.

Y la semana termina con unas cervecitas entre amigos, con muchos proyectos que comentamos y que, esperemos, podamos realizar a partir de ahora, a pesar de los tiempos de crisis. Mañana ya será hora de volver a la rutina con el dulce sabor a chimenea, tras dos días de buenos ratos entre familia y amigos. Esta noche toca descansar para reponer fuerzas y también espero sustituir los absurdos sueños por otros más placenteros que me muestren esperanzas e ilusiones. Porque siempre hay que intentar mejorar aquellos aspectos de nuestra vida que nos impiden ver el lado positivo de las cosas, hagamos que el lunes nos arranque una sonrisa.

!!!!!!FELIZ SEMANA A TOD@S¡¡¡¡¡¡


jueves, 17 de enero de 2013

Uno más en la familia

Ante todo perdonad por tener abandonado mi blog tantos días...qué mejor manera de reinaugurarlo con la nueva mascota de la familia. Aún no tiene nombre, aunque mi hermano insiste en llamarlo Messi, yo me niego a ponerle nombre de futbolista, ya sea del Barça o del Rayo Vallecano. Una amiga dice que parece un peluche... 
¿Vosotros que opináis? ;)


Este precioso cachorro es macho y es la nueva alegría de mi casa. Lo separaron de su madre y su hermana para regalárnoslo a nosotros y estamos tratando de darle todo el cariño posible y él nos corresponde portándose fenomenal, es muy bueno. Hace un rato se ha puesto a llorar, me he acercado a darle de comer y cuando ya no quería más, ha empezado a lamer mi mano, que sujetaba su plato, como dándome las gracias. ¡¡¡Es un amor!!!
 
Ahora hay alguien más que me espera en casa cada día, alguien más que me hace sonreír. Un pequeñajo color canela, con ojitos de ángel y patitas blancas como la nieve, nos ha enamorado a todos. 



domingo, 23 de diciembre de 2012

Navidad

A solo unas horas de estar sentada delante de una suculenta cena en familia, cómo no hablar de la Navidad y de todos los sentimientos que produce. Algunos encontrados, otros evidentes, pero con algo en común, que nos guste o no esta época, es empezar a ver luces por la calle y a escuchar villancicos y mensajes de amor, y todos nos volvemos más vulnerables y solidarios, más sensibles a los problemas, más llenos de esperanza y deseos para el nuevo año. Existe un constante impulso de hacer buenas acciones, comprar o hacer detalles para los demás, adornar la casa para que esté más bonita, llamar a los seres queridos o amigos que no tenemos cerca, hacer más caso al hombre que pide en la calle... Estos días me he encontrado con mucha gente que cuenta que odia la Navidad. Yo me pregunto cómo se puede odiar algo que nos vuelve mejor personas.

Una compañera de trabajo, contraria a estas celebraciones, me explicaba que su marido trabaja en Nochebuena y que se acuerda mucho de su madre en esta época. Sus razones me parecieron de lo más convincentes, y al escucharlo, me cuestioné cómo sería no vivir las Navidades a las que estoy acostumbrada, con todos los míos al lado. No me regañéis, ya sé que no hay que pensar en esas cosas, pero creo que me pudieron las ganas de empatizar con ella para entender sus motivos, a mi me gusta tanto esta época... Pero sobretodo, me llamó mucho la atención la expresión de su cara mientras decía que odiaba la Navidad. Sus ojos estaban llenos de rabia, tristeza y resignación.  Hablaba muy segura, y me pareció que sus palabras encerraban una larga historia.

Otras personas simplemente alegan que estos días solo son una excusa comercial para vender más (por ejemplo que en ninguna época del año vemos tanto anuncio de perfumes), y piensan que toda esa "parafernalia" de luces y canciocitas, les parece de lo más pesada. Como siempre defiendo en todo lo que escribo, siempre dependerá del cristal con que se mire. Estoy segura que, aunque digan que odian la Navidad, en el fondo algo bueno de les despierta dentro, porque la magia rodea a estos días aunque no podemos verla.

En casa, todos los años, en Navidad, mi madre suele poner un bol de conguitos en la mesa del salón, junto a la bandeja de mantecados. El árbol ya tiene sus luces blancas y está adornado en motivos dorados, coronado por un ángel. En Nochebuena y Nochevieja el aguacate relleno, para mí, es el rey de una mesa donde no faltan los platos que tanto tiempo mi madre y mi tita han ido preparando detalle a detalle los días anteriores. Yo me visto con algo especial y espero a que la casa se llene poco a poco de gente, somos unos trece. Para recibir el año nuevo solo estaremos la mitad, pero será una noche igualmente inolvidable. Y ninguna Navidad es igual, todas son distintas y todas tienen sus vivencias.

En cada casa tienen su modo de vivirla. Pero no hay duda de que el 25 de diciembre todos y cada uno de nosotros estaremos, en algun minuto del día, deseando feliz Navidad a otra persona, y para ser sinceros, más de uno de los que dicen odiarla, acabarán con un gorro de Papa Noel en la cabeza, tomándose los churros el día de Año Nuevo. Y, además, quien diga que no se emociona con el anuncio de El Almendro, miente. Todas esas emociones dan sentido a estos días, y son ellas las que hacen que siempre queramos volver a casa por Navidad.




martes, 18 de diciembre de 2012

Cesta de Navidad

Nunca llueve a gusto de todos, y decir esto es muy fuerte en tiempos de crisis. Si te regalan una cesta de navidad significa muchas cosas. Primero que estás trabajando, que ya es para estar de sobra agradecido. Segundo que te alegran el día, por poco que contenga la caja, y tercero que no hay que mirarle el diente a caballo regalado, nadie te regala nada porque sí (aunque, como en todo, hay excepciones). Pues hoy he tenido que escuchar las quejas de un chico, que se lamentaba porque la cesta traía vino y mantecados, y a él no le gustan. Y añadía, comparándola con la de su compañero, que al otro le habían dado una mejor, siendo de su misma quinta.

Yo pensaba que al estar viviendo todos en estos tiempos tan perros, las mentalidades iban a cambiar, pero no es cierto. El que trabaja se sigue quejando porque trabaja, porque el de al lado cobrará más que él, porque le duele la espalda de llevar cajas, porque se tiene que quedar una hora más o dos menos en el trabajo...Cuantas diferencias siguen existiendo aún entre lo que unos y otros valoran. Como dice Melendi en su canción, "en un simple charco a veces nos ahogamos", y digo yo, con lo fácil que es flotar y dar gracias. No dejaré de sorprenderme con la actitud de la gente.

El chico en cuestión se ha reído cuando le he mencionado lo que siempre me dice mi madre para animarme, "que el trabajo es salud". Me ha respodido -díselo a mi espalda, que la tengo hecha pedazos. En realidad me entristecen estas cosas...puedes tener tus días de agobio, dejarte llevar por la desesperación en momentos bajos e incluso llorar de rabia en jornadas duras, porque somos humanos, faltaría más. Pero nunca deberíamos dejar de mirarnos en el espejo con la satisfacción de tener en nuestra vida cosas como tener un trabajo y una cesta de navidad que llevar a casa. Muchos darían lo que no tienen por tener tan siquiera un peñizco de esa cesta.

Y entre tanto, FELIZ NAVIDAD A TODOS y a los que le sienten mal los polvorones que los dejen para los que si nos los comeríamos con gusto.

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Me quieres?

Un recurso muy usado en los guiones de las pelis románticas es aquel en donde el chico protagonista, hablando de la chica en cuestión, cuenta los tipos diferentes de sonrisas que tiene ésta. Siempre suele decir:  tiene una cuando está feliz, otra cuando le gusta algo, etc, y ya culmina con la mejor... "y otra cuando me mira a mí", que es cuando ya se nos termina de hacer el nudo en la garganta. Un ejemplo de ese tipo de escenas la encontré en "El chico de tu vida", una película donde el pobre protagonista sufre todo el tiempo cuando ve peligrar la posibilidad de tener algo con su mejor amiga, de la que lleva mucho tiempo enamorado en secreto. Una historia que puede parecer manida pero a la que añaden esa escena que la hace especial.

¿Y por qué me he acordado de esto?, pues a raíz de pensar en tantas formas distintas que tenemos de demostrar cariño a alguien. La forma más curiosa de todas duerme en el cuarto de al lado. Si en las pelis románticas, las protas tienen seis, cinco o hasta mil formas distintas de sonrisa, mi hermana María tiene un millón de maneras diferentes de decirme "te quiero". Y, como ella misma ya intuirá, la que más me gusta lleva consigo una pregunta que ella adora que le respondamos. De repente, en cualquier momento puede soltar... -¿Me quereis?, y mi madre y yo (a quienes casi siempre va dirigida la pregunta), solo sabemos ya sonreirle y contestarle que no :) (en broma, claro). Es que es para decirle, -Pero, ¿tu qué crees?.

Y hablando de quererse, no puedo dejar de contaros lo más bonito que he vivido hoy. Mi protagonista tiene incontables sonrisas y cuando me mira y me dedica cualquiera de ellas, lo demás deja de existir. Se llama María también y tiene cinco añitos. Todo ha ocurrido de lo más natural. Estabamos toda la familia junta y yo le he dicho a alguien (no recuerdo a quien ni por qué) -Es que no me quieres...(en broma). En ese momento, ella que estaba a mi lado, me ha dicho... -Pero yo sí.

Recuerdo todas las veces que le preguntaba, -María, ¿me quieres?, y ella se reía y se iba corriendo, pero nunca me contestaba. Hace tiempo que había dejado de preguntárselo y ella ha encontrado hoy su manera particular de decírmelo, y ha sido memorable.

Y para que me creáis, aquí os dejo su sonrisa.






miércoles, 14 de noviembre de 2012

Buenas noticias

En esta montaña rusa de sentimientos, que vienen y van, que me atrapan y se quedan, o se van sin preguntar. En este vaivén de vida en la que sobrevivir no es una opción ni una obligación, sino que es el vivir un ciclo maravilloso de disfrute de los detalles más pequeños. En esta soledad acompañada en la que vivo, me pregunto, ¿Por qué los sueños se esfuman, se recuperan, viven, afloran y vuelven a perderse? ¿Por qué aferrarse al pasado si hay un flamante camino que resiste bajo tus pies? Pues contestando a esas cuestiones continuo en el proceso de ver la vida con un prisma positivo. No es fácil, pero se intenta.

Y en medio de dicha vorágine poco a poco van llegando buenas noticias, sin duda, respondiendo a mi reclamo de esperanza. Y es en esta gran semana, cuando no paran de nacer grandes expectativas y durante la cual estoy comprobando que los sueños no mueren porque veo que aun tienen un buen pilar que los sostienen, cojo aire fresco para continuar disfrutándola deseando que no termine. Es bien sabido que si miras a todo con ojos de alegría todo es posible. Y ahora sé que no debo desfallecer porque hay muchas cosas pendientes, mucho por lo que luchar.

Ahora solo espero que vengan muchas más semanas como ésta y por eso regañaré a mis ánimos cuando desfallezcan y apretaré los dientes cuando crea que vuelvo a hundirme. Hoy comienza una nueva etapa, hoy solo cuentan las cosas buenas. Esta noche me acostaré pensando que todo irá bien porque no existe otra posibilidad, porque me niego a creer que no me merezco lo que quiero. Buscaré el modo de ser la persona que quiero ser, sin más demora que la que me ofrezcan las circunstancias.

Si las buenas noticias pueden hacerte ver el sol en un día de lluvia, aun después de largas horas de espera y esperanza, bien merecen ser las protagonistas de nuestra felicidad.